28.10.10

Manual Rocker Scientist, Parte dos

Revisión de seguridad

Averigua con anticipación si en el lugar donde se llevará a cabo el concierto permiten el uso de cámaras. Si es así, averigua qué tipo de cámaras están permitidas y cuáles no. Sin embargo, aunque las cámaras estén prohibidas, mucha gente logra pasar la suya a escondidas. Si durante la revisión de seguridad descubren tu cámara, hay lugares que disponen de un apartado donde puedes entregarla para luego recogerla al final del concierto, pero otros sólo te dan la opción de regresar a tu carro/casa a guardarla, o ser confiscada de forma definitiva. Depende de ti si decides arriesgarte.

Evita llevar cinturones, brazaletes o accesorios con estoperoles o hebillas grandes. Aunque a veces la seguridad es muy relajada al respecto, otras tantas se ponen muy estrictos, de modo que aunque las tres tachuelas de tu brazalete te parezcan completamente inofensivas, puede que a los de seguridad les parezca un peligro mortal para los asistentes, y no querrás que tu cinturón favorito o tu brazalete de la suerte terminen en un cubo de basura (so pena de negarte el acceso al concierto si no los abandonas ahí). En mi experiencia, he logrado pasar con accesorios de ese tipo gracias a una mezcla de suerte, apelar a la bondad del encargado de seguridad y un poco de encanto femenino, pero es mejor no correr riesgos.

Debido a que dentro del recinto por lo regular venden botanas y bebidas, no está permitido el ingreso con ellos, de modo que toma tus precauciones al respecto. Yo tengo la costumbre de llevar un gatorade y una barra de milky way o granola (algo energético) para la espera en la larga fila para entrar (cuando es de más de dos horas antes de que abran las puertas). De este modo, te mantienes hidratado y en buenas condiciones para resistir el concierto, sin mayor esfuerzo, con cosas rápidas y fáciles de comer en caso necesario.

Como nota adicional, ve al baño, si es posible, justo antes de entrar al recinto. Es más fácil si vas con amigos, pues ellos pueden guardar tu lugar en la fila. Tampoco tomes muchos líquidos mientras esperas. Sé que no debería siquiera mencionar esto, pues se sobreentiende, pero créanme que conozco gente de veintitantos que tienen la capacidad de planeación de un niño de cinco años en lo respectivo a sus necesidades fisiológicas.

Como último tip, lleva un paquete de chicles refrescantes del aliento, son un gran alivio para esos momentos en que la boca y la garganta se te secan de tanto cantar y gritar; además, he notado que mascar chicle cuando se siente una sed terrible, ayuda a mitigarla.

Durante el concierto

Lo que debes y no debes de hacer, o etiqueta de concierto

REGLA NÚMERO UNO DURANTE EL CONCIERTO: ¡NO EMPUJES!

(Sí, así, con mayúsculas, negritas y signos de exclamación)

Por el amor de Dios, no empujen, caray. Tratar de abrirte camino a empujones es la cosa más grosera e incivilizada, por no mencionar peligrosa. Imagínate a 400 trogloditas empujando en sincronía: el infierno. Siempre me he preguntado acerca del origen de los empujones, ya que sin duda el efecto que la mayoría sentimos no es más que la reacción en cadena provocada por “el empujón original”, que supongo que proviene de alguno de los anteriormente mencionados cavernícolas subdesarrollados con el afán de “colarse” o ver mejor que aquellos que se encuentra más cerca del escenario porque llegaron antes. Y como a toda acción corresponde una reacción, se traba una lucha por el territorio que puede durar horas.

Esto me lleva a hacer una breve anotación: no se te ocurra sentarte en el piso a esperar mientras todos a tu alrededor están de pie. Cuando menos te lo esperes, puede comenzar la locura de los empujones y la gente te puede pisar o caer encima (vi a una chica aprender esto a la mala, durante el concierto de Interpol en el Corona Capital).

Sé amable con todos, ya que además de hacer tu experiencia y la de los demás más agradable, puede incluso beneficiarte de forma inesperada. En el concierto de Emilie Autumn del 2009 (en el Circo Volador), uno de los de seguridad volteó a verme y yo le sonreí discretamente, sin ninguna otra intención que hacer una especie de saludo cortés hacia él (después de todo, estaríamos viéndonos las caras durante la siguiente hora y media, así que ¿por qué no?). Una vez comenzado el concierto, dicho guardia me llevaba todo lo que lanzaban desde el escenario y no llegaba a los fans: globos, un pedazo de la espada de Captain Maggot, bolsas de té, y además me advirtió con anticipación sobre el Rat Game (“Después de esta canción van a subir a una chica al escenario, mantente atenta”) y trató de llamar la atención junto con otros guardias para que Veronica Varlow me eligiera a mí (que finalmente no me eligió a mí, sin embargo no me fui con las manos vacías, como escribiré después al contar mis chocoaventuras de dicho concierto). No abogo porque seas lambiscón con el solo fin de conseguir cosas, simplemente toma en cuenta que no te cuesta nada ser amable y educado con tus semejantes, ya que ellos reaccionarán a tu actitud y todos la pasarán mejor.

Por favor, guarda la compostura. No estoy abogando por adoptar poses de hombre de mundo o mujer fatal a quienes nada los impresiona, sino por evitar desfiguros de fanático enloquecido que no dan más que miedo, pena ajena, o en el mejor de los casos, risa. Está bien que no te aguantes las ganas de cantar tus canciones favoritas, pero (¡por favor!) no te la pases cantando toooodo el repertorio a grito pelón, ya que más que mostrar tu fanatismo, sólo perturbarás a tus vecinos (a nadie le gusta tener a un tipo o tipa aullando junto, cual perro moribundo, mientras trata de disfrutar la canción). Además, piensa: en caso de que hicieras contacto con tu artista, ¿Te gustaría ser recordada como la loca histérica que berreaba al borde de las lágrimas cuando él o ella se acercaba? Desconozco el equivalente para hombres, pero aplica el mismo principio: está bien desinhibirse y gritar y cantar eufóricamente durante el concierto (para eso es), pero por favor, absténganse de hacer el ridículo y empañar la experiencia auditiva de los demás.

Nota adicional: los gritos agudísimos de mujer son sumamente desagradables y potencialmente dañinos si quien grita está cerca de tu oreja, así que es mejor evitarlos.

Sobre los celulares: Hasta ahora no he visto un celular cuya calidad de grabación de video y sonido en un concierto sea poco menos que espantosa, así que a menos que tengas una buena cámara y estés cerca del frente, mejor abstente. Sólo bloqueas la visión de quienes están detrás de ti. Si de plano mueres de ganas de inmortalizar el momento, aunque sea en medio de empujones y gritos, graba el par de canciones que más te interesan, Y YA. Igual aplica con las fotos, da lo mismo tener 5 que 150 fotos igual de borrosas y feas (“¡Mira! ¡Este monito borroso y pixelado hasta el punto de ser indistinguible de cualquier otra persona es Eddie Veder, lo juro!”).

Creo que esta caricatura de The Oatmeal resume muy bien el punto:


Por otro lado, pocas cosas son más patéticas que el espectáculo del tipo que paga varios cientos de pesos al comprar su boleto, sólo para ser “escoltado” fuera del recinto en calidad de bulto media hora antes de que el show comience, o de los tipos tan pachecos que no pueden sostener la mirada ni levantarse del lugar donde se sentaron, mucho menos valerse por sí mismos cuando comiencen los empujones. Moderación, jóvenes, moderación. Personalmente, ya que la cerveza es diurética, yo prefiero evitarla del todo y así no verme en la penosa situación de sentir el impulso de ir al baño cuando el show ya va a empezar, o cuando ya tienes como a 500 personas apelmazadas en la pista detrás de ti.

Finalmente, la nota de seguridad: Si estás hasta el frente o en las orillas, pegado a la valla, y esta tiene aberturas, no se te ocurra meter brazos o piernas en ella, a menos que quieras que la próxima oleada de gente te haga el favor de dislocártelos (alguna vez me tocó ver a alguien a quien le hubiera pasado esto, si no fuera por una rápida intervención de los de seguridad).

Si comienzas a sofocarte, a sentir que te falta el aire, o muchas náuseas, cuidado, puedes desmayarte. Es normal sentir cierto grado de malestar y sofoco al estar apretujado entre la multitud, pero tú sabrás distinguir cuándo dicho malestar cruza el umbral de lo tolerable y comienza a volverse alarmante, en cuyo caso, no dudes en pedirles a tus amigos o a los de seguridad que te ayuden a salir de ahí. Si vas solo, pídele a la gente que te rodea que te ayude a llamar la atención de los de seguridad para que te saquen, no van a rehusarse si ven que te sientes mal. Tu salud y bienestar es primero, es mejor salir antes que arriesgarse a que haya consecuencias más graves que perderte una parte del recital (o tener que verlo desde atrás, en caso de que te recuperes y puedas volver a la pista).

1 comment:

  1. Muy bueno tu manual, me lo estoy aprendiendo de memoria como el padrenuestro jajaja.

    ¡¡Aaahhh Ya tienes más seguidores que yo!! (Me siento en el suelo respirando en una bolsa de papel) Sabía que este día llegaría @.@

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